Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Lunes, 21 de mayo de 2018
El último film

Soy Allan Stewart Konigsberg, narrador de la vida del siglo XX

Noticia clasificada en: El último film Graciela Mantiñan

Graciela Mantiñan

 

 

 

 

Un judío de Nueva York, actor y director de cine, escritor y músico. Los espectadores me conocen como Woody Allen.

 

No voy a relatarles la película de mi vida, prefiero contarles cómo hice películas con la vida del siglo XX. Una vida en la que organizan nuestras ideas, construyen nuestras ciudades, dirigen nuestros destinos.

 

Hoy el sexo es una obsesión: yo ya lo había anticipado en Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo (1972), una película donde hasta me disfracé de espermatozoide. El siglo XX consagró al antihéroe, ese al que todo le sale mal. ¿Acaso usted no se identificó con los protagonistas de Robó, huyó y lo pescaron (1969) o Zelig (1983) que narraba la historia de un transformista patético?

 

Ahora sabemos que la familia es un escenario donde se cruzan la tragedia y la comedia, los conflictos no resueltos y las perversiones que jamás soñamos tener… por lo menos en nuestras familias. Todo eso está en Interiores (1978) o Hanna y sus hermanas (1986), películas donde los personajes podrían ser nuestros vecinos, nuestros amigos o nosotros mismos.

 

Religión y política, esas dos tensiones contemporáneas, también inspiraron varias de mis films. A veces una sonrisa encubría la crítica: como en el film Bananas que en 1971 parodiaba la forma en que algunos yankees perciben a los pueblos latinoamericanos, su manía de ridiculizar lo que no comprenden.

 

En la actualidad, las ciudades son protagonistas de la cultura, un lugar donde el pasado y el futuro cifran un presente en permanente cambio. Medianoche en París (2011) fue una película que buscó en el París de los años 20 las claves de la ciudad actual. Pero también exploré si la Roma ciudad abierta, que plasmó el grande Vittorio de Sica, todavía perduraba en sus actuales habitantes. ¿Vio la película?, se llamó Para Roma con amor. Bueno, se estrenó en 2012 y vaya a saber cómo se llamó en su país.

 

Quizá mi mejor historia de amor sea Dos extraños amantes (1977). No voy a pontificar sobre la película: es la historia de dos intelectuales, súper informados, muy inteligentes. Saben casi todo, menos cómo quererse.

 

Acerca de mi vida privada y los escándalos públicos, sólo diré que la historia del cine no guarda secretos eternos. Suele revelarlos a la muerte del protagonista, cuando ya no hay dinero en juego. Dejemos que sea el futuro quien decida si al aplauso que ya gané como artista, se suma el escarnio o el respeto.

 

Antes del final, porque toda película concluye, quiero recordar que el narrador de La rosa púrpura del Cairo (1985) dice que el cine consagra un derecho humano, que es el derecho a soñar. Soy Woody Allen y con más de ochenta años sigo soñando.

 

THE END

 

 

palabras menores • Términos de usoMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress