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Redacción
Domingo, 27 de mayo de 2018
Ciudad - ESPECIAL FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO Y ARTES DE CALLE DE VALLADOLID

Aforo incompleto

José Ramón Sánchez y Eva María González

 

 

 

Valladolid se transforma en un gran teatro durante los últimos días de mayo.

 

Pavos reales, palomas y patos de Campo Grande se visten de gala para ser testigos de la creatividad y la magia del Festival de Teatro y Artes de Calle de Valladolid en sus paseos y rincones. El fotógrafo de Campo Grande es un fiel observador del devenir en la vida del jardín. Si el hombre cobrara vida nos podría enseñar las imágenes de todo lo que su objetivo ha atrapado durante el festival. Seguro que nos habría hablado de yeso, de uvas o de una bicicleta paseando por los caminos. También habría mencionado el agua, tan crucial en esta decimonovena edición del TAC, pero tan agradecida para la flora de su alrededor. Incluso todo el agua recogida durante el año servía como un elemento más en las performance de calle. La pajarera y la fuente de la Fama también han sido testigos de la primavera teatral en la ciudad.

 

La catedral y la iglesia de Santa María de la Antigua dialogan sobre lo acontecido a los pies de sus imponentes piedras. Funambulismo, acrobacias, personas que casi llegaban a sus ventanales, malabares y gente, mucha gente. Coinciden en que siempre agradecen la visita de los más pequeños, que se sientan en sus escaleras para disfrutar del teatro. También el río Pisuerga ha visto su playa de Las Moreras llena poco antes de que llegue la algarabía de San Juan. Pies en la arena para dejarse llevar por un espectáculo acuático tan especial como novedoso en sus aguas. Asimismo, Atrio de Santiago, Federico Wattenberg o El Salvador revisten sus fachadas para convertirse en el mejor de los escenarios sin necesidad de un telón de fondo.

 

Los leones de la plaza de la Universidad también se despiertan con el teatro de calle. "La afluencia de transeúntes aumenta durante el festival y por la calle Librería hay más gente en las terrazas. Me gusta ver cómo todo el mundo agradece lo que sucede en la calle", piensa uno de ellos mientras se fija en los altos ventanales de la torre de la Catedral. "¿Cómo lo ves?", pregunta de repente el felino de piedra. "Estaba pensando en que la plaza de Portugalete también suele estar llena de gente y es una pena que este año llueva", lamenta.

 

Cervantes, el hombre de letras plantado en el medio de la plaza, interviene en la conversación e insiste en que Valladolid se viste, en estos días de primavera, con su manto floral y la vida renace "es como si quisiera mostrar sus mejores vestidos a las funciones que estos días van a suceder".¿Pero os habéis fijado en los preparativos,  cómo se afanan los operarios en poner cables y componentes eléctricos  para que todo esté listo para la representación?, continúan comentando.

 

Lo cierto, es que el trabajo y el esfuerzo de la ciudad y los ciudadnos cobra sentido al ser testigos del continuo alboroto del público, que disfruta durante cuatro días de las diferentes pantomimas. 

 

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