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Redacción
Lunes, 4 de junio de 2018
Hablan con Antonio, del Servicio de Limpieza del Ayuntamiento de Valladolid, en el proyecto "Mi barrio y yo" del Gabriel y Galán

"Hay que reducir mucho y reutilizar, darnos unos a otros lo que no nos sirve"

Noticia clasificada en: Mi barrio y yo Sara Lázaro

Sara Lázaro

 

 

 

El curso escolar va llegando a su fin y el proyecto "Mi Barrio y yo" también se despide hasta el curso que viene  tras su primer año de vida. Se trata de una iniciativa que llevamos a cabo en los colegios Gabriel y Galán y en el de Educación Especial Número 1, y que pretende acercar a las aulas el entorno más próximo de los alumnos mediante encuentros que ellos preparan desde su curiosidad ante la persona y los roles que representa (vejez, inmigración, cultura, mujer...). Terminamos con Antonio Calvo Lamela en el Gabriel y Galán, un peón de barrido y limpieza y capataz del servicio de limpieza del Ayuntamiento de Valladolid. Los chicos han trabajado previamente en lo que es una ciudad y el ayuntamiento y en lo que pueden ser conductas cívicas que ayudan a la convivencia y al contrario, conductas incívicas que molestan y entropecen nuestra vida en la ciudad. Para eso preguntamos sobre nuestras casas, sitio en el que compartimos y vivimos y que por tanto hay que cuidarlo. Y resulta que tenemos más de una: la ciudad en la que vivimos y nuestro planeta, por ejemplo.

 

Antonio nos ayudó a entender el concepto de círculo cómo el tiempo, el dinero o nuestro comportamiento influye sobre otras cosas y estas cosas en otras cosas... “todo está conectado, para lo bueno y para lo malo” decía.

 

 

Funcionamiento del trabajo

 

“¿Cómo se accede a trabajar en el servicio de limpieza del ayuntamiento?”-preguntaba Gabriel. “Hay que hacer una oposición, ¿sabéis lo que es una oposición?”, les preguntaba Antonio. “Es un examen que sacan los mejores, bueno los que más han estudiado”, corregía Andrés.

 

“¿Qué formas hay de desplazamiento para el trabajo de limpieza?” seguía Janet. “Pues hay muchos vehículos, furgonetas de caja abierta, camiones recolectores, normales y de carga lateral, que sólo tienen un conductor para contenedores grandes. También tenemos equipos de eliminacion de pintadas, tanques de riego, baldeadoras, camiones para limpiar los contenedores. Y para hacer todo eso tenemos operarios, conductores, peones de barrido y limpieza, oficiales de primera y segunda. También quitanieves que utilizan sal o salmuera. ¿Os acordáis de la última nevada? Ahí, en Las Flores (donde viven algunos de los chicos), los camiones no subían por la rampa de la nevada”, les contó. Nazaret se acordaba perfectamente de cómo estaba la cuesta.

 

También hablaron sobre lo peor y lo mejor de cada trabajo, sobre los prejuicios y los beneficios. ”Lo peor son las faltas de respeto: faltas en la calle o que nos nombren despectivamente como basurero o cosas así. A veces te increpan de marrano porque no lo haces como creen ellos”, explicaba, y añadía que ”algo muy penoso también es desalojar cosas de personas sin hogar que viven debajo de los puentes. A veces puede haber 30 o 40 personas y da mucha pena ver a una persona que vive así”. Por otro lado, “lo mejor de un trabajo esque te permite hacer cosas que te gusta” le contestaba a Kevin,yo tengo un niño de 5 años y me gusta ir a la playa con él; y para eso necesito dinero.” A Kevin le gustaria ir a ver jugar al Real Madrid y también necesitará dinero, lo mismo con Saray que le gustaría asistir a un concierto de Maluma.

 

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¿Cómo funciona una jornada de trabajo? preguntaba Rubí Ramírez. “Empieza con mucho sueño; te levantas a las 6 de la mañana y sales a las 13:30. Otro turno empieza a las 14 horas y se sale a las 21 horas, y el de noche se empieza a a las 22 y se sale a las 5:45 de la mañana. Este sin duda es el más duro, pero se tiene que hacer porque hay menos tráfico y se molesta menos", le explicaba Antonio. Hablaron también sobre los itinerarios en el trabajo: “los recorridos de los barrenderos tienen una zona de barrio y comprende siempre la misma zona y así el barrendero sabe los trucos: donde tira las colillas el del bar, cuando sacan las cajas los tenderos...”, contestaba a la pregunta de Antonio. Y el trabajo mejora cada vez más porque “ahora con los móviles los vehículos funcionan con GPS y así podemos optimizar las rutas” nos enseñaba en su teléfono.

 

¿Y los contenedores que se enganchan?, preguntaba Andrés. ”Esos son los de carton o vidrio que se vuelcan al camión. Tambien hay contenedores soterrados, que se suelen poner en sitios como el centro de mucho tráfico para que no se vea y no huela. Con unos mandos se suben o se bajan. La parte que se ve se llama chimenea.”

 

Los niños y niñas del Gabriel y Galán también se interesaron por el tipo de plantilla que trabaja en el servicio de limpieza del ayuntamiento. “Sí que tenemos  mujeres y hombres trabajando y  desempeñando las mismas funciones: conductoras, barrenderas, de limpieza... ahora mismo somos 400 compañeros”, respondía a la pregunta de Antonio López.

 

 

Residuos

 

“¿Cómo se utilizan los residuos después de recogerlos?” preguntaba Alexis. “Pues se llevan a una planta de tratamiento, y ahí entran entran los camiones acreditados y van a fosos enormes. Cada camión lleva un tipo de basura: orgánica, plásticos.. los pulpos que son grúas gigantes pasan los restos a las cintas para separar: plástico, papel, metal, ¡anda, un cubierto! y así todo el rato. Cuando se casa alguien se le regala una cubertería completa", explicaba con sonrisa, "los tromeles son tubos con imán para recoger el metal. Para el plástico hay sopladores... se intenta que vaya quedando lo mínimo posible, aunque sería cero pero eso es imposible. Lo que queda se entierra y según va fermentando (como un bocadillo que se pudre) genera gas que se recoge con gaseoductos y sirve para dar energia a la planta de tratamiento con el compost". “El compost sirve para que crezcan las plantas”. decía Andrés. “Y las colillas dañan muchísimo al compost”, respondía el capataz.

 

“Lo peor son los plásticos. Hay muchos tipos, el plástico de la botella es diferente del de su tapón. En el vidrio fastidian mucho los fluorescentes. No se pueden tirar donde el vidrio, eso tiene un gas que es tóxico al aspirar y cuando cae el camión sale todo el gas para los trabajadores“, respondía sobre los peores residuos a Rubí Fernández.

 

“Hay que reducir mucho y reutilizar. Darnos lo que no nos sirve unos a otros. Un estanteria que no le sirve a Rubí, a Kevin sí o al revés. Reutilizar las cosas mola mucho, y por supuesto no tirar las cosas por la ventana”, respondía a Silvia sobre cómo afecta lo que hacemos en la ciudad.

 

 

La ciudad, barrios y países

 

“En algunos barrios, por ejemplo, se ha mejorado mucho en cuanto a limpieza y medio ambiente gracias a que se han reunido y puesto de acuerdo los vecinos. En otras zonas tardamos tanto tiempo en recoger la basura que no podemos lavar con riego, y  nos gustaría porque son calles cerradas”, les explicaba hablando de Valladolid. ”En el paseo Del Cauce ocurría lo mismo, pero ahora ya no hay residuos de las carnicerías como antaño...”.

 

“Ver las cosas sucias nos estropea el día. Por ejemplo, Nazaret quiere poner una pastelería y si esa calle no está en condiciones no se pasarán a verla, o si está llena de caca de perros...”, contestaba a las preguntas de Saray y Jessica.

 

“Hay países, por ejemplo, que son tan eficientes que compran basura para hacer compost porque ya han usado toda la que producen: la idea del círculo”, nos explicaba Antonio. ”Los holandeses tienen mucho control, las bolsas estan nombradas y hay un horario concreto para cada vecina La bolsa tiene que ir llena, si no, hay multa”

 

Los niños también se mostraron curiosos por conocer alguna anécdota. “Sí que me he encontrado cosas sorprendentes. En la Plaza Mayor le he devuelto la cartera dos veces a la misma persona. También se nota más en el dinero que se pierde. Antes se encontraba más y cada vez menos, la gente lo cuida más porque lo necesita...” contestaba a Rober.

 

 

Educación

 

“El respeto a las personas es el valor básico. El barrendero merece el mismo respeto que el médico.  Agradecemos mucho una sonrisa, cuando los vecinos hablan amablemente”  nos contaba.

 

“Por ejemplo a mí me encanta trabajar en los dispositivos de feria, me gustan los eventos. Cuando te lo pasas bien generas basura, y no pasa nada. Las plazas quedan sucias, pero luego hay gente que por no abrir la tapa del contenedor tiran la bolsa al suelo, Y si los compañeros recogen 400 contenedores dificulta mucho coger también restos y bolsas del suelo. Ayudamos echando la basura donde es, dentro, y mejor a última hora para que no huela después de todo el día, tirando los papeles en la papelera y sobretodo los chicles. No hay manera de quitarlos del suelo, cuesta muchisimo dinero. Cada chicle costaría 20 minutos de un trabajador, y más medios costarían casi tanto como un parque, y volvemos a la idea del círculo. Envolviéndolos con un papelito que queda super elegante, se tira a la basura y fenomenal. Por lo demás es nuestro trabajo”, hablaba Antonio sobre la pregunta de Nazaret de qué echaba en falta en los ciudadanos.

 

“En el patio, antes se tiraba todo al suelo y estaba todo lleno de zumos o bocadillos“, contaban las profesoras Ángela y Patricia. "Luego pusimos una norma y si eso pasaba, tocaba la sirena subiamos a clase y se acababa el recreo. Ahora está bastante limpio” decían alumnos y profes.

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