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Marina Escudero
Viernes, 8 de junio de 2018
La Fundación Secretariado Gitano organiza una jornada de intercambio y de debate en el Centro de Igualdad

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Noticia clasificada en: Centro de Igualdad Mujeres gitanas

Marina Escudero

 

 

 

 

Reivindican la importancia de una voz que suena cada día más alto y una participación social que cada vez se siente más patente. Alrededor de 20 mujeres gitanas se reunieron ayer en el recién estrenado Centro de Igualdad de Valladolid para intercambiar puntos de vista sobre problemas que las afectaran directamente y las posibles posturas ante ellos.

 

Bajo la consigna ‘Me llamaron gitana y olvidaron llamarme mujer’, los distintos colectivos en los que se organizan se presentaron y explicaron al resto de participantes sus principales funciones y servicios. Grupos dirigidos a mujeres jóvenes, orientados hacia el mundo laboral, dedicados a dar a conocer la ciudad, sus servicios y recursos, grupos de educación para adultos o tertulias de desayunos colectivos llenaron las butacas de la sala número 1 del centro. Las mujeres compartieron experiencias y demostraron que su participación en la vida pública es cada vez más visible.

 

Un debate centrado en la educación y en la diversidad siguió a las presentaciones. Dando pie a la apertura y a la variedad de opiniones, las mujeres compartieron un espacio de intercambio y de respeto.

 

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“Merece la pena desarrollar nuestras capacidades personales para luego poder resolver los problemas que muchas veces me plantean mi familia y mis vecinos. Pero la educación debe empezar también por las madres, que somos un ejemplo”, comentó una de las intervinientes.

 

La exclusión social a la que se enfrentan fue otro de los pilares de la charla. La discriminación laboral, los estereotipos y los prejuicios, también desde el mismo pueblo gitano, son luchas diarias de estas mujeres que cada día se esfuerzan para ampliar las posibilidades de futuro de las generaciones posteriores.

 

“Yo solamente pido una oportunidad y que no se me juzgue por los actos que haya hecho gente con la que no tengo nada que ver. Tenemos que esforzarnos el doble para dejar el listón muy alto y quitarnos los estigmas sociales que nos afectan”, subrayó otra de las participantes.

 

Un encuentro lleno de reivindicaciones, de diversidad, de independencia, de optimismo y de paciencia, con los obstáculos asumidos de quien tiene que poner en práctica un discurso rompedor. Ellas fueron las protagonistas, ellas, que luchan porque las llamen mujeres.

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