Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Viernes, 15 de junio de 2018
Presentación del servicio de asistencia y orientación a víctimas de discriminación racial o étnica

1214 delitos de odio

Noticia clasificada en: Marina Escudero

Marina Escudero

 

 

 

Ocho son las entidades sociales que en Castilla y León forman parte del servicio de asistencia y orientación a víctimas de discriminación racial o étnica. Esta prestación ha registrado, desde 2015, un total de 1214 delitos de odio y basa sus objetivos en planificar acciones para la sensibilización y la eliminación de la discriminación y, por otro lado, presta un servicio de atención a las víctimas. 

 

Ocho son las organizaciones y las 67 oficinas (Accem, Cruz Roja, Cear, Cepaim, Fundación Secretariado Gitano, Movimiento contra la intolerancia,  Movimiento por la paz y Red Acoge) encargadas en la comunidad de difundir el principio de igualdad de trato y de impulsar el conocimiento y la información en derechos de las víctimas, así como las herramientas disponibles para defenderse. 

 

Sin miedo a las represalias, decían los intervinientes en la jornada de presentación, que pasaban por ser desde trabajadores de las organizaciones sociales, a expertos en materia de derechos humanos, pasando por representantes de órganos judiciales y fuerzas de seguridad. Todos insistían en el problema de la infradenuncia (los casos de discriminación que se pierden en el silencio) que tiene dos causas principales: la asimilación o normalización por parte del discriminado, que asume que por su situación, el trato social que reciba va a ser discriminatorio; y el miedo a las consecuencias que puedan desencadenar sus denuncias.

 

Problemas vecinales, mayores agresiones o incluso encontronazos con la administración, gastos en juicios... Todos estos factores frenan y disminuyen en las encuestas el número de discriminaciones raciales, un número, que aún así,  está presente en el día a día de muchas personas.

 

[Img #10149]

 

 

Discriminación es insulto, es agresión, es burla, es prohibición de acceder a cualquier bien o servicio ya sea público o privado, es la reducción de tu autoestima y de tus capacidades. Es, en definitiva, el que tu color de piel o etnia condicione, de manera prejuiciosa, tu relación con el resto de la sociedad.  

 

Gitanos, subsaharianos y magrebís son, en nuestro país, los colectivos potencialmente más expuestos a sufrir discriminación. Los posibles culpables, todos, especialmente quienes por su clase social o color de piel se sienten legitimados y protegidos y pretenden ser la clase que domine y coarte las libertades de “las minorías”.

 

Un problema diagnosticado, decían, que debe enfrentarse como un trabajo en red, que incluya desde las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado hasta la administración, pasando por las entidades sociales y por los individuos en general. En esta idea insistía la teniente de la Guardia Civil, Sonia Férnandez. “No somos el enemigo y nuestro trabajo también se mira con lupa”, comentaba.

 

[Img #10147]

 

 

Aún así, el peso de la carga de la prueba sigue recayendo sobre la víctima, el informado de sus derechos y recursos debe ser la víctima, el que sufre, el que tiene 42 veces más posibilidades de que le obliguen a identificarse mientras lleva a su hija a jugar en los columpios del parque, el que siente que su libertad está dominada por quien puede interferir cómo y cuándo quiera en su rutina.

 

Esta estructura de dominio instaurada, decía  el director del observatorio de derechos humanos de la Universidad de Valladolid, Javier G3arcía Medina, presume una no aceptación de la igualdad de derechos de los extranjeros, una no igualdad de acceso a los recursos y la idea social subyacente de que inmigración es igual a delincuencia. Racismo diferencial, de clase o de cultura, pero racismo al fin y al cabo. Un racismo que, como decía Victor, un hombre gitano que se sentó a mí derecha, cambía, como lo hacen los tiempos, pero no desaparece.

 

[Img #10148]

 

palabras menores • Términos de usoMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress