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María Herrero
Jueves, 28 de junio de 2018
Presentación de 'Tacto de mujer' en la Escuela de Artes de Valladolid

Palabras sobre la piel

Cuatro de los presos participantes del Taller Palabras Menores que todas las semanas se desarrolla en el Centro Penitenciario La Moraleja acudieron a la Escuela de Arte y Superior de Conservación de Bienes Culturales de Valladolid el pasado viernes. Junto a una veintena de alumnos de 1º de Bachillerato, hablaron sobre "Tacto de mujer", un libro de poesía publicado por la Asociación El sombrero, la boa y el elefante que recoge sus más de 70 poemas realizados durante el verano de 2017 a partir de ocho poemas de mujeres poetas españolas.

María Herrero

 

 

 

“Quiero que sepas que nunca es tarde”. Estas palabras son las que Sara le quiso regalar a Alfil Negro cuando él contó que, al salir de prisión, quiere recuperar la vida no vivida con su hija. La joven estudiante le respondió con una situación de vida parecida.

 

Los alumnos de 1º de Bachillerato de la Escuela de Arte y Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Valladolid recibieron hace una semana la visita de Frosty, Rayman, El Gallén y Alfil Negro en su centro educativo del centro de la ciudad. Juntos conversaron sobre vida, emociones, metas y sentimientos entre los muros de una prisión y las paredes de una etapa de vida cambiante como es la adolescencia. ¿El pretexto? No es uno cualquiera. Ocho internos del Centro Penitenciario de La Moraleja en Dueñas (Palencia), entre los que se encuentran los cuatro hombres mencionados anteriormente, han publicado “Tacto de mujer. 8 poemas y palabras de verano”, un libro de experiencias y poesía que surge de una actividad realizada por el Taller Palabras Menores en el Módulo UTE de esta prisión el pasado verano.

 

“Tacto de mujer” es un libro que cuenta la historia de un proceso desarrollado dentro de las alambradas y las concertinas de una cárcel y que ha saltado los muros con las experiencias de ocho internos en forma de poesía. Publicado por la Asociación El sombrero, la boa y el elefante, en colaboración con la Obra Social La Caixa, parte de ocho poemas de ocho mujeres españolas (Isabel Bono, Leire Bilbao, Macarena Trigo, Ana Merino, Julia Otxoa, Emma Cabal, Elena Fuentes y Ana Pérez Cañamares) cuyos versos han dado lugar a ocho palabras: deseo, olvido, personas y personajes, madurez, cómo, confianza, proceso y circunstancia(s). A partir de estos dos elementos, junto a un guión, que como un fermento está presente en todas las actividades del Taller Palabras Menores, los ocho autores escribieron sus poesías que hablan de supervivencia, pasado, expectativas y mucha vida: “Que toda una vida dure/no hay condena, que el delito sea vivir,/ esa es la pena”, escribía Marcelo en su poema sobre la madurez.

 

Desde su trayectoria fuera de la cárcel, “Tacto de mujer” ha generado diferentes respuestas. Entre ellas, lo sucedido la semana pasada en la Escuela de Artes. 24 chicas y chicos se mostraron ante todos con sus palabras y dibujos, con sus emociones sobre la piel, y el cariño hacia unas personas que acudían a su centro para hablarles sobre vivir. Ellos también habían habían hecho el mismo recorrido y trabajado un poema a partir de un guión-fermento, como lo hicieron en su día los internos, a partir de este poema de Macarena Trigo, en el que debían hablar de  "Personas y personajes".

 

“Hay una monja en mí, muy silenciosa,

y una puta también y una maestra,

y soy rara princesa sin su sapo,

y a ratos la borracha que en la noche,

y la madre de todos, la olvidada,

la abuela a la que nunca se visita.

Hay una idiota en mí, mala persona,

una celosa infiel, una lagarta

y una actriz sin estrella y una diva,

y hay también una niña que en la noche

y hasta una institutriz muy de otro siglo

y una musa desnuda que posara."

 

Y los leyeron para todos. ¿Quién me habita y a quién habito yo? A Paula una bailarina, una cantante, una musa y una Julieta; a Saúl un músico y una tormenta; a Marina una feminista, una puta y un político; a Aída una flor, un calendario y una princesa, a Marian una niña, un adulto, una ironía y un piano. Las chicas y chicos de la Escuela de Artes mostraron que son música, dibujo y arte y que en su poesía estaban ellos mismos, habiéndolo querido o no. El Gallén, Frosty, Alfil Negro y Rayman escuchaban con atención las palabras de unos jóvenes de 17 años de los que aparentemente están muy alejados, pero con los que empatizan gracias a sus imágenes escritas. Lo importante había sido el proceso de llegar hasta allí, el trámite de buscarse en situaciones y emociones y encontrar aquellos personajes que conviven con ellos cada día, aunque algunos desaparezcan con el tiempo para dejar paso a otros nuevos.

 

También hubo momento para la música. Marian quiso traer su viola para interpretar una canción de cuna vasca,  "Aurtxo polita", sobre la que los participantes del Taller Palabras Menores en La Moraleja iban a trabajar esa semana. Después, llegaron las preguntas, pero que debían cumplir la condición de empezar por uno de los versos de los presos publicados en “Tacto de mujer”. Hablaron sobre metas y sobre cómo se olvida en la cárcel. También sobre comenzar de cero: “¿qué hago?, termino destruyéndome a mí mismo o comienzo a construir”, contaba uno de ellos al hablar de ese punto de la condena en el que solo queda mirar hacia adelante. Para las chicas de la escuela fue importante hablar sobre los que se quedan, los que te quieren desde fuera y aguantan día tras día, a lo que ellos les explicaron lo difícil de volver a generar confianza: “no traicionen la confianza de los que les quieren”, les decía Frosty. Mucha emoción en las palabras que conectaban a la perfección con la sensibilidad de muchas de las alumnas.

 

Y como el arte es el protagonista en esta escuela, los chicos y chicas quisieron hacerles un regalo en forma de dibujo. Retratos, acuarelas o arte abstracto que representaban algunos de los poemas incluidos en “Tacto de mujer” y que los artistas explicaron a todos sus compañeros. Unos presentes que Rayman, Frosty, El Gallén y Alfil Negro recibieron seguros de que ocuparán un buen lugar en su "chabolo" y en su memoria.

 

Finalmente llegó el turno de preguntas cotidianas, cuestiones sobre la vida en prisión, adicciones o el sistema penitenciario que interesaban a unos alumnos deseosos de conocer, de saber si lo que pasa en televisión también sucede en una prisión real, y también muy reivindicativos. Así, aprovechando que en la escuela se encontraban Marta, José Manuel, Fermín, Mercedes y Sonia, profesionales de distinto tipo del Centro Penitenciario La Moraleja, hablaron sobre sentencias que ellos consideraban injustas y el tratamiento de los presos en la cárcel. Asimismo, los presos les contaron sobre la amistad en prisión, los conflictos y la convivencia. “A veces proyectamos nuestra propia frustración en los demás”, les decía Alfil Negro. Un día a día que en el Módulo Terapéutico Educativo es distinto a cualquier otro lugar de la cárcel, por las condiciones y compromisos que se adquieren, y que ellos han elegido para terminar con sus adicciones, de las que también hablaron con los chicos y chicas. Un repaso a sus pensamientos durante todo el proceso de liberación de las dependencias.

 

Todo esto sucedió durante tres horas que pasaron tan rápido como la primera semana de vacaciones o como un vis a vis con un familiar. Y que dieron lugar a esas pequeñas conexiones que hacen que el trabajo personal y grupal valga la pena, porque se sabe que el resultado, tarde o temprano, siempre supondrá una sonrisa, una palabra bonita o un abrazo. Que el esfuerzo puesto en cada día, en cada pensamiento antes de acostarse, sirva para levantarse y seguir. Un pie delante del otro.

 

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