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Redacción
Martes, 26 de junio de 2018
La Escuela Municipal de Música de Valladolid invita a jugar con la música

Una experiencia para todos

Noticia clasificada en: Alberto García

Alberto García

 

 

 

Todos parecen felices. Dialogan. Son sumamente tiernos. Se relacionan, intervienen, se acercan unos a otros, corretean…Los pequeños, sentados sobre las piernas de sus padres y madres, se acercan a la canción, con la ayuda de Natalia, la profesora que les indica las instrucciones con la voz.

 

Hasta el más pequeño, de apenas unos meses, también parece disfrutar, en un ambiente en el que los niños parecen formales y tranquilos. Hacen juegos para comunicarse de otro modo con el entorno. Palmas y animales…suena una canción muy optimista y se mueven todos al compás.

 

Durante los improvisados descansos entre canción y canción, los bebés se levantan, se dispersan, juegan ahora con unos pañuelillos de colores, formando un verdadero espectáculo vistoso y genial. En algún momento reina el libre albedrío en la sala, pero nos gusta a todos.

 

Nos ponemos de pie y nos arrancamos a bailar, volamos y damos vueltas en círculo, pisamos con los pies, miramos nuestras manos y aplaudimos. Los brazos y las piernas se mueven. ¡Saltamos! Todos caminan y juegan en corro a ritmo de una conga que les entusiasma.

 

 

Juegan a entrar y a salir de una casa imaginaria delimitada con un aro colocado en el suelo y se visitan unos a otros. Es curioso ver cómo se concentran cuando suena la música para volver a revolucionarse cuando esta deja de sonar. Se dan la mano y bailan entre ellos.

 

El aula es blanca y el suelo de madera sirve como pista de baile para esos valientes bebés que interpretan una jiga. Y llega el turno de los instrumentos. Los niños indagan, sin que les digan nada, en el sonido que sale de sus aparatos y, en especial, un niño cercano a nosotros aporrea incesante y con fuerza su tambor.

 

Y comienza la música tras la invitación a tocar obra que tienen estudiada y en la que se refleja la importancia de los silencios. ¡Los niños lo hacen muy bien! Los pequeños músicos interpretan una obra precisa en la que diferencian cada aria musical tocando uno de los dos instrumentos que tienen, pandero y maracas.

 

¿Cómo se relaciona esta tarea con la sensibilidad que los niños van a adquirir después? La profesora encargada del taller explica que lo primero que se origina es el vínculo; después se produce el hecho de reconocer y por último aparecen otros rasgos musicales. Pero insiste en que el ejercicio ha de ser musical, con sentido y con alma.

 

 

La Escuela

 

Por otro lado, el director de la Escuela Municipal de Música de Valladolid, Francisco Javier Alonso Zarzoso, apunta a la necesidad de que las clases sean integradoras, para todo tipo de personas con problemas o dificultades de cualquier índole porque “las clases están para olvidar todo eso”.

 

En la escuela, que cuenta actualmente con más de 1450 alumnos, se imparte este taller para bebés y otras innumerables variables, en las que el nexo común es la asimilación y el conocimiento de la música a través de su uso.

 

 

* Fotografías: María Herrero

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