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Redacción
Lunes, 2 de julio de 2018
Una acción poética contra la invisibilidad y el silencio

A Cloe le gustaba Olivia

Noticia clasificada en: Raquel López

Raquel López

 

 

 

Se sabe a ciencia cierta que el amor mueve montañas y sin embargo hay quien todavía se resiste a ello. Hay quienes prefieren vivir con una venda; hay quienes lo rechazan, por miedo al qué dirán, por incomodidad, por falta de empatía; y hay otros que incluso hacen uso de la violencia contra los que se aman, si son del mismo sexo.

 

Hay violencias físicas muy visibles a los ojos de todos y otras más sutiles, como por ejemplo no nombrar la realidad, ocultarla a los demás. Y, sin embargo, “a veces a las mujeres les gustan las mujeres”. Ya lo escribió hace casi un siglo Virginia Wolf en su novela “Un cuarto propio”, aunque a día de hoy siga siendo un tema tabú para muchos otros.

 

Por eso, con motivo de la celebración del Orgullo LGTBIQ+  y dentro de la programación organizada por la Fundación Triángulo de Castilla y León, el Colectivo Elefante Rosa ha presentado una performance para trascender esa invisibilidad cotidiana. Han sacado a la calle esa realidad, han recitado versos sobre testimonios de parejas homosexuales y han invitado a los viandantes a participar en la propia acción poética. 

 

Recordando a Marina Abramovic, una de las artistas de la performance más importantes del siglo XXI, los más atrevidos entramos en un circulo delimitado por letras negras y purpurina, colocados de dos en dos para mirarnos fijamente a los ojos, sin hablar, durante tres minutos.  En ese momento reina el silencio.  Sostener la mirada ante un desconocido no es nada fácil, pero después del primer rato una se percata de que todos somos humanos y del mismo modo se convierte en una oportunidad para desprenderse de los prejuicios morales.

 

La acción termina manchándonos las manos con tiza, pintando en el suelo corazones de colores con los nombres de las parejas homosexuales que conozcamos. Ahí están, en el centro de todas las miradas, visibles y reales, amándose como todos los demás.

 

“A Cloe le gustaba Olivia" escribía Virginia “A Virginia le gustaba Vita” escribe Pilar Bellver, “A Pilar le gusta Raquel” podría ser. A mí a veces me gustan las mujeres, y por qué no, esas cosas pueden suceder.

 

* Fotografías: Marina Escudero

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