Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Lunes, 1 de junio de 2015
Profesora Auxiliar de Conversación Francesa en el IES Delicias

La mirada de Céline

Céline Poizat, profesora Auxiliar de Conversación Francesa en el IES Delicias, nos traslada su visión particular de Valladolid y la vida en sus calles, y repasa algunos de los tópicos que fuera de nuestro país se tiene sobre nuestras costumbres. Y lo hace, como no podía ser de otra manera, en español... y en francés.

Céline Poizat

 

 

Yo, que esperaba encontrar gente triste, desilusionada y amargada por estos últimos años difíciles económicamente hablando…. ¡Esta era la visión teñida de prejuicios de una francesa que llega a España! La verdad resultó tan diferente: ¡que sorpresa ver tanta animación en las calles, llenas de gente hasta horas impensables en Francia entre semana! 22 horas, 23 horas…. Y los niños todavía llenos de energía que se eternizan jugando en la plaza del barrio, mientras que las generaciones se mezclan y disfrutan juntas, sentadas tomando algo en las terrazas.

 

La gente sonríe, ríe, te habla y te ayuda… Así pues, el efecto contrario se ha producido: mi impresión es que la crisis de hace algunos años ha dejado paso a un impulso de generosidad entre la población.
¡Y eso está lejos de haber sido mi única sorpresa al llegar en Valladolid!

 

Exagerando solo un poquitín, la visión que un francés tiene de España se resume en:

- ¡tener sol todos los días y padecer un calor insoportable todo el año, aún en invierno!

- ¡comer paella todos los días, comida y cena!

- ¡echar la siesta toda la tarde!  

- ¡ir al trabajo y al instituto con el vestido de flamenco y con las castañuelas en las manos!

- ¡tener miedo de encontrarse un toro en cada esquina de la calle!

 

¡¡TÓPICOS!!

 

Primer desmentido: ¡no hace CALOR en Valladolid! Claro, se puede considerar que, grosso modo, en Valladolid hay “9 meses de invierno y 3 meses de infierno”, ¡¡pero pasé tanto frio esos días que estuvimos a -10°!! Por piedad, ¡que nadie más me diga que hace calor en España, so pretexto de que es un país un poco más al sur de Europa!

 

Además, como francesa que se precie, ¡la cocina es una cosa sobre la que no transijo! Llegando a Valladolid, ¡no sabía que podría encontrarme a parte de la paella! Sin embargo, tuve la agradable sorpresa de descubrir un montón de platos típicos de España y de la región de Castilla-y-León, desde el cocido a la empanada, pasando por el hornazo y diferentes variedades de tapas. ¡ Si hay algo por lo que España no tiene nada que envidiar a otro país, es su gastronomía! Me sedujeron asimismo los estupendos caldos de Verdejo que ofrecen las tierras del sur de Valladolid.

 

Dormir la siesta durante toda la tarde me parece igualmente que es un estereotipo un poco exagerado… ¡y primero, tendríamos que definir lo que es “tarde” en España!


En Francia, la tarde empieza en general a las 14 y se acaba a las 18, en cambio, en España, ¡tengo la impresión de que empieza a las 18! Esta diferencia es sin duda una de las cosas a las que más me costó adaptarme, el ritmo de vida español. Comer la comida del “mediodía” a las 14h30 no ver ni un alma por la calle y las tiendas cerradas hasta las 18h para después cenar a las 21h30 o 22h ha sido un cambio radical cuando llegué a Valladolid. Por supuesto, uno puede adaptarse pero verdaderamente, ¡creo que hay que nacer en España para poder seguir este ritmo de vida totalmente particular!

 

Además, cambio con mucho gusto la cultura del flamenco que pertenece más al sur de España por la riqueza cultural, histórica y el patrimonio impresionante de Castilla-y-León.  A lo largo de mis viajes por esta admirable región, las catedrales, entre otras las góticas de León y de Burgos, los numerosos castillos y murallas, monasterios y conventos, universidades y mucho más, testigos de la rica historia y del brillante prestigio de la tierra de Isabel La Católica, me han realmente subyugado.

 

Para finalizar, a falta de ver surgir un toro en la esquina de mi calle, tuve la suerte de asistir a dos corridas en honor del patrón de Valladolid y de los torreros durante la feria de San Pedro Regalado.


Y es sin duda la excepción que confirma la regla de los clichés sobre España: ¡Sí, la idea que los extranjeros tienen de las corridas es efectivamente similar a lo que pasa realmente en el albero!


El ballet incesante de los abanicos en el publico, los pañuelos blancos, los “ole” y los silbidos, los trajes de luces y los impresionantes toros…. ¡Todo está ahí!


¡No hay duda, estamos en España!

 

 

 

Moi qui m’attendais à rencontrer des gens tristes, avec  des désillusions, amers et refroidis par ces dernières années difficiles économiquement parlant … C’était bien la vision teintée de préjugés d’une française arrivant en Espagne ! La réalité s’est avérée être toute autre : Quelle surprise de voir tant d’animations dans les rues, remplies jusqu’à des heures improbables en France en pleine semaine ! 22 heures, 23 heures…. Et les enfants encore pleins d’énergie qui s’éternisent à jouer sur la place du quartier, pendant que les générations se mélangent assises autour d’un verre en terrasse et profitent, ensemble.

 

Les gens sourient, rigolent, vous parlent et vous rendent service… L’effet inverse s’est en fait produit : mon impression est que la crise d’il y a quelques années a laissé place à un élan de solidarité et de générosité entre la population.

 

Et ceci est loin d’avoir été mon unique surprise en débarquant à Valladolid !

 

En n’exagérant que très légèrement, la vision d’un français de l’Espagne se résume à :

- avoir le soleil tous les jours et souffrir d’une chaleur intolérable toute l’année, même en hiver !

- manger de la paella tous les jours, midi et soir !

- faire la sieste toute l’après-midi !

- aller au travail et à l’école en robe de flamenco avec les castagnettes aux mains !

- avoir peur de voir surgir un taureau à chaque coin de rue !

 

CLICHÉS !!

 

Premier démenti : il ne fait pas CHAUD à Valladolid ! Certes, on peut considérer que grossièrement, il n’y a que deux saisons, l’hiver et l’été, mais il a fait tellement froid ces jours d’hiver à -10° !! Par pitié, que plus une seule personne ne vienne me dire qu’il fait chaud en Espagne, sous prétexte que c’est un pays un peu plus au sud de l’Europe !

 

De plus, en tant que française qui se respecte, la cuisine est une chose sur laquelle je ne transige pas ! En arrivant à Valladolid, je ne savais pas à quoi m’attendre à part de la paella ! Cependant, j’ai eu l’agréable surprise de découvrir une montagne de plats typiques d’Espagne et de la région Castille-et-Léon, du cocido à la empanada, en passant par l’hornazo et toutes sortes de tapas. S’il y a bien une chose que l’Espagne n’a pas à envier à un autre pays, c’est bien sa gastronomie ! J’ai également été séduite par les très bons crus de Verdejo qu’offrent les terres du sud de Valladolid.

 

Faire la sieste toute l’après-midi me parait être aussi un cliché un peu exagéré…encore faudrait-il définir ce qu’est « l’après-midi » en Espagne !


En France, l’après midi commence en général à 14h et se termine à 18h, par contre, en Espagne, j’ai l’impression qu’elle commence à 18h ! Cette différence est certainement une des choses qui m’a demandé le plus d’efforts d’adaptation, le rythme de vie espagnol. Manger le repas du « midi » à 14h30 et ne plus avoir un chat dans les rues et les magasins fermées jusqu’à 18h pour ensuite faire le diner à 21h30 ou 22h a été un vrai bouleversement à mon arrivée à Valladolid. Bien sûr on s’adapte, mais je crois vraiment qu’il faut être né en Espagne pour intégrer ce rythme de vie vraiment particulier !

 

En outre, je troc volontiers la culture du flamenco et de cette danse appartenant plus au sud de l’Espagne pour la richesse culturelle, historique et le patrimoine impressionnant de Castille-et-Léon ! Au fil de mes voyages dans cette belle région, j’ai été subjuguée par les cathédrales, entre autres gothiques de Léon et Burgos, les nombreux châteaux et murailles, monastères et couvents, universités et bien d’autres encore, témoins de la riche histoire et du prestige flamboyant de la terre d’Isabelle la Catholique.

 

Enfin, à défaut de voir surgir un taureau au coin de ma rue, j’ai eu la chance d’assister aux deux corridas en l’honneur du patron de Valladolid et des toreros, durant la feria San Pedro Regalado.


Et c’est certainement l’exemple qui confirme la règle des clichés sur l’Espagne : Oui, l’idée que les étrangers se font des corridas en Espagne est effectivement en tous points similaire à ce qui se passe vraiment dans les arènes ! Le ballet incessant des éventails dans le public, les mouchoirs blancs, les « olé ! » et les sifflements, les habits de lumières et des taureaux impressionnants… Tout y est ! Pas de doutes, nous sommes bien en Espagne !

palabras menores • Términos de usoMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress