Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Conoce nuestro proyecto

 

 

Nuestras palabras no son menores...

 

... porque hablan de personas aparentemente sin importancia, con vidas corrientes, de grupos humanos poco visibles a los demás. En Palabras Menores las personas hablan de su vida, la cuentan, pero también de lo que ocurre a su alrededor. Lo hacen ellas y lo hacen profesionales de la comunicación. Juntos construimos este proyecto...


... que alienta los contenidos de proximidad. Familiares para quien los narra y no muy alejados de la realidad de quien los recibe. Llenos de vida con minúscula; de la calderilla de la vida. Reflexiones de personas corrientes sobre acontecimientos y decisiones que afectan, y de qué manera, a su vida (su trabajo, su educación, su barrio, sus vacaciones, sus proyectos, su jubilación…). Palabras menores de personas que viven en las periferias humanas y sociales, o que sufren una situación personal marcada y que les marca.


... que quiere sensibilizar y formar a personas, colectivos y realidades sociales sobre la importancia de la función comunicación, de la que en muchos casos están ausentes como protagonistas.


... cercano a quienes no disponen de gabinete de prensa, perdidos en la niebla mediática: una ventana que desvela realidades desconocidas, a menudo invisibles salvo en momentos puntuales.


... un instrumento para desterrar clichés, estereotipos, estigmas y miedos sobre personas, grupos, culturas y formas de vida.


... de participación, que se construye con la suma de muchos pocos, tanto en sus contenidos, en su gestión editorial o en su viabilidad económica: los ciudadanos cuentan en la red y comparten afanes y compromisos en red.


... intergeneracional porque congrega a chicos, jóvenes y mayores, y les propone trabajar juntos, cada uno con su mirada, sus tiempos -pasado, presente, futuro-, sus voces.


... que se apoya en una asociación sin ánimo de lucro –El Sombrero, la boa y el elefante– como estructura organizativa y de gestión como garantía del cumplimiento de los valores del proyecto.


... que sitúa en el centro a la persona y no al beneficio económico. Inspirados en la Economía del Bien Común   no buscamos el lucro económico, sino un resultado económico sostenible. Creemos que es la economía la que debe estar al servicio de las personas y no las personas al servicio de la economía.


... que se apoya en el voluntariado: “– lo hago porque quiero, porque te quiero, porque creo en ello, porque me gusta, porque aprendo. O porque así devuelvo un poquito de lo que he recibido de otros. Solo te pido que juegues limpio”.


... que ofrece a personas en periodo de formación un espacio para la realización de prácticas profesionales. Prácticas honestas en lo profesional, tuteladas, con una visión diferente de la actuación profesional y con un contacto directo con la realidad relacionada con sus actuaciones.


... que acerca las nuevas tecnologías a ciudadanos alejados, indiferentes o temerosos de ellas. Les ofrece una excusa para su uso y enseña a hacerlo.


... “experimental” porque recorre caminos nuevos. Flexible, adaptativo. Si las personas son su corazón, cada sección –y cada apartado dentro de cada una de ellas– busca y propone soluciones y modos de desarrollo a las necesidades, intereses, situación, condiciones económicas... de sus participantes.


... educativo, porque la comunicación es tan imprescindible en cualquier acción educativa como lo es la educación en los procesos de comunicación.


... consciente de la importancia de los límites. Límites en el tratamiento de la información, límites en los horarios de trabajo, límites en las retribuciones, límites en la facturación publicitaria por cliente......


En fin... Que entiende el oficio de contar como una pasión, una vocación, un compromiso con la sociedad, un acto de responsabilidad, algo creativo y hermoso, también –por complejo– alejado de planteamientos maniqueos. Y así lo proponemos.

 


Las personas, corazón del proyecto


Las personas, los ciudadanos, y las asociaciones en las que se agrupan, son nuestro corazón. Este proyecto de comunicación está a su servicio.


A personas en situación de desventaja –presos, comunidad gitana, personas mayores, personas con una discapacidad...– les acerca al mundo de la comunicación para que ésta sea una más de las actividades que llevan a cabo.


A otras les ofrece un espacio para llevar a cabo un voluntariado vinculado con la comunicación.
A otras les brindamos una oportunidad para poner al servicio de los demás sus conocimientos, profesionales o no, sobre una materia.


Para otros, el proyecto es una oportunidad para realizar prácticas profesionales, desde unos valores definidos, en un ambiente de crecimiento personal y profesional y con un tutor.


A los colectivos, las asociaciones, el proyecto desea ofrecerles una plataforma desde la que puedan dar a conocer lo que hacen, sus aspiraciones y dificultades. Un instrumento para ser más cercanos, más transparentes.


En fin... Un proyecto para que cada participante encuentre un motivo, una manera de estar presente y un espacio, y lo pueda hacer desde sus conocimientos, sus aficiones, sus necesidades, sus preocupaciones, su sensibilidad...

 


Desde un punto de vista comunicativo...


Nuestro objetivo no es obtener información > elaborarla > empaquetarla > y venderla. La información no es solo un producto más de consumo. Es un derecho constitucional (Art. 20), una necesidad, un requisito para ser ciudadano, un disfrute.


Nuestro valor “noticia” renuncia a los criterios tradicionalmente periodísticos. Para Palabras Menores sí merece ser contado que un perro muerde a un hombre.


Huimos de las informaciones “espectaculares” y ni siquiera deseamos usar este adjetivo en nuestros contenidos, convertir lo que pasa en “espectáculo” y al que lo lee en mero espectador pasivo. Frente a lo extraordinario, lo espectacular, nos interesa lo cotidiano, lo cercano, lo invisible.


No nos interesa especialmente la realidad informativa que se construye desde las instituciones, administraciones y centros de poder a través de comunicados, ruedas de prensa, inauguraciones, conferencias, homenajes, desayunos, comidas y cenas, etcétera, etcétera. Por lo demás, una nota o una rueda de prensa es un punto de partida, no de llegada.


Ni cambiar fotos, titulares o contenidos por anuncios publicitarios o subvenciones. Nos interesa la publicidad como un instrumento de captación de recursos, de participación empresarial y la difusión de mensajes. Su papel es hacer sostenible y “crecedero” el proyecto, no provocar o justificar contenidos.


En fin... Paradójicamente, en la sociedad de la comunicación, ésta es un bien escaso: pocas personas tienen acceso a ella si tener acceso es disponer de la posibilidad de ser emisores, no solo receptores, consumidores. Palabras Menores aspira a que los ciudadanos construyan otro relato vital.

palabras menores • Términos de usoMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress